
He visto a gente gastarse 3.000 euros en una web y al año tener que pagar otros 3.000 para que se la rehagan porque el primer desarrollo era una castaña. También he visto a gente contratar la opción más barata posible y luego llorar porque la web no carga, el email no llega o el botón de comprar no funciona. Lo peor no es el dinero perdido: es el tiempo y las oportunidades que se fueron con él. Aquí van las mentiras que más se repiten, para que no te la cuelen.
Mentira 1: "Tu web será tuya para siempre"
Pues no. Si tu web está hecha con WordPress y un constructor como Elementor o Divi, en realidad tienes un alquiler de por vida. Dependes de que los plugins se actualicen, de que el hosting aguante, de que el diseñador no desaparezca. Y cuando algo falla, no puedes llevarla a otro taller: tienes que volver con quien la hizo o pagar a otro para que aprenda cómo está montada.
Una web de verdad, con código limpio y bien estructurado, se puede mover, modificar y escalar. La otra es una casa de cartón piedra: bonita, pero con fecha de caducidad.
Mentira 2: "Da igual el hosting, si la web es buena"
Es como decir: da igual los cimientos, si la casa es bonita. El hosting es donde vive tu web. Si es malo, la web irá lenta. Y si va lenta, Google la castiga y los usuarios se aburren y se van. No importa lo bonita que sea: si tarda más de tres segundos en cargar, has perdido la mitad de tus visitas antes de que vean nada.
El hosting barato no es barato: es caro, porque te cuesta visitas, ventas y posicionamiento. Pero eso no te lo dice el que te vende el hosting de 4 euros al mes.
Un dato que conviene recordar
El 40% de los usuarios abandona una web si tarda más de 3 segundos en cargar. No son datos sacados de una encuesta: es lo que pasa realmente. Y la velocidad depende más del hosting y de cómo está construida la web que de la pasta que le hayas echado al diseño.
Mentira 3: "Después te explicamos cómo gestionarlo"
Esta es clásica. Te entregan la web, te hacen una videollamada de 20 minutos, te enseñan por encima el panel de administración y ya está. Luego, cuando intentas cambiar un texto o subir una imagen, llamas en pánico porque algo ha desaparecido o se ha roto.
Una entrega profesional incluye documentación escrita, vídeos grabados con lo básico y, sobre todo, un panel de administración que no parezca la cabina de un avión. Si necesitas un máster para cambiar un titular, algo falla.
Mentira 4: "Esto lo arreglamos después del lanzamiento"
El "después" nunca llega. Si algo no funciona bien en el momento de entregar, no va a funcionar mejor con el tiempo. Los problemas de usabilidad, los textos que no convencen, los formularios que no convierten... no se arreglan solos.
Una web no es un mueble que compras y ya está. Es una herramienta que tiene que trabajar para ti. Y como toda herramienta, necesita ajustes, mantenimiento y cariño. Si no lo tienes en cuenta desde el principio, acabarás con una web bonita que no hace nada.
La mayoría de la gente se da cuenta de esto cuando ya ha pagado. Si tú lo estás leyendo antes de contratar, ya vas por delante. Ahora solo falta encontrar a alguien que no te mienta.
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